Hoy vi un gato negro muerto en la calle, aplastado y desfigurado por la carga y la mala suerte. Apenas se notaba su cinta roja en el cuello. Era difícil imaginarse que alguna su corazón latio.
Quizás fue de esos que ronronean cuando te ven y se mezclan en tus piernas buscando caricias. Quizás fue de los que rasguñan apenas los acaricias y se escapan todo el tiempo, o de los abandonados en la calle.
De cualquier forma hubiese terminado igual.
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